programacionaprendizajecarreramotivacionbackend

Solo necesitas empezar: cómo aprendí a programar sin recursos

Mi camino aprendiendo programación sin dinero, sin buena computadora y sin internet estable, y cómo eso me llevó a conseguir mi primer trabajo.

Solo necesitas empezar: cómo aprendí a programar sin recursos

Introducción

Cuando empecé a aprender a programar, no tenía prácticamente nada a mi favor.

No era el mejor estudiante, no tenía dinero para cursos, no tenía una buena computadora y ni siquiera tenía internet en casa.

Aun así, decidí empezar.

Y con el tiempo entendí algo importante: no necesitas tenerlo todo para avanzar, solo necesitas empezar con lo que tienes.


Contexto

Todo comenzó alrededor del 2016, cuando aún estaba en la secundaria.

Ahí tuve mis primeras clases de informática, donde vimos temas como C++, C#, Linux, algo de PHP y bases de desarrollo web. Pero siendo honesto, no destacaba. Mis calificaciones no eran las mejores, y eso rompe un mito muy común: no necesitas ser “el más inteligente” para dedicarte a esto.

Todo cambió cuando llegamos a desarrollo web.

Fue la primera vez que pude construir algo por mi cuenta usando HTML, CSS y JavaScript. Algo básico, sí, pero funcional. Podía entenderlo, modificarlo y ver cómo seguía funcionando.

Ahí fue cuando nació la motivación.

En esa época mi única computadora era muy vieja, pero igual abría el editor y practicaba hasta tarde: cursos descargados, archivos con JavaScript y muchas pruebas a ciegas. No era un entorno cómodo, pero era lo que tenía —y bastaba para no parar.

Monitor de un PC antiguo con código JavaScript abierto en el editor, en plena práctica de un curso.

Desarrollo

Después de graduarme, decidí seguir aprendiendo por mi cuenta.

En ese momento no existía la inteligencia artificial como hoy, así que mi aprendizaje venía de blogs, foros y sobre todo YouTube. El problema era que no tenía una ruta clara: aprendía lo que encontraba.

Luego intenté dar un siguiente paso: cursos más estructurados.

Pero apareció otro problema: no tenía dinero.

Buscando alternativas, encontré cursos gratuitos, aunque desactualizados. Recuerdo aprender PHP 5 cuando ya existía PHP 7. Aun así, decidí no detenerme. Repetía los cursos una y otra vez, practicaba todos los días y trataba de entender realmente lo que estaba haciendo.

Para no perder el hilo, empecé a volcar en una pizarra lo que iba entendiendo: un mapa de desarrollo web, stacks, flujos del navegador al servidor… La colgaba frente a la cama y así lo repasaba al levantarme o cada vez que entraba a la habitación; verlo escrito todos los días ayudaba a que lo abstracto quedara fijo.

Pizarra con apuntes manuscritos de desarrollo web: frontend, backend, bases de datos y diagramas.

Paralelamente, hacía proyectos personales.

Muchos de ellos con malas prácticas, código desordenado o “espagueti”, pero eso no me detuvo. Estaba aprendiendo haciendo, y eso era lo importante.

Después, logré conseguir algo de dinero… pero apareció otro obstáculo: mi computadora.

Era una máquina muy antigua, con poca memoria, disco limitado y más de 10 años de uso. No era ideal, pero era suficiente para seguir trabajando en desarrollo web, que no exige tantos recursos.

Y aún así, había otro problema: no tenía internet en casa.

Durante un tiempo, tenía que ir a un cyber, descargar cursos en una memoria USB y luego estudiar en casa. Más adelante, un vecino me compartió su internet, lo cual fue un gran apoyo.

Con todo eso, decidí dar un paso más: empezar a generar ingresos.

En el instituto donde estudiaba, comencé a hacer pequeños proyectos para estudiantes que estaban por graduarse. No era mucho dinero, pero fue clave.

Gracias a eso, pude invertir en una plataforma de aprendizaje con rutas más estructuradas, lo que me permitió organizar mejor todo lo que venía aprendiendo.

Una de esas decisiones fue suscribirme a Platzi: por fin tenía clases ordenadas por escuelas y rutas, en lugar de ir solo a lo que aparecía en YouTube o en foros. Se sintió como pasar de estudiar “a trozos” a tener un plan.

Monitor mostrando una clase de Platzi sobre aplicaciones monolíticas y arquitectura.

Pasaron los años, seguí practicando, equivocándome y mejorando.

Hasta que finalmente llegó la oportunidad: mi primer trabajo remoto como desarrollador.

Y aunque era un rol junior, no estaba empezando desde cero. Todo el esfuerzo acumulado ya me había dado una base sólida.


Lecciones aprendidas

  • No necesitas ser el mejor estudiante para aprender a programar
  • Puedes avanzar incluso con recursos limitados
  • Aprender con contenido desactualizado sigue siendo útil si entiendes las bases
  • Practicar con proyectos propios acelera tu crecimiento
  • La constancia supera cualquier falta de recursos
  • Empezar sin un plan perfecto es mejor que no empezar

Cómo puedes aplicarlo

Si estás en una situación similar a la que yo tuve, esto te puede ayudar:

  • Usa recursos gratuitos sin preocuparte si no son los más nuevos
  • Repite y profundiza en lo que aprendes, no solo consumas contenido
  • Haz proyectos, aunque sean simples o imperfectos
  • No esperes tener la mejor computadora para empezar
  • Busca formas de monetizar lo que ya sabes, aunque sea básico
  • Invierte en educación cuando tengas la oportunidad

No necesitas las condiciones ideales. Necesitas consistencia.


Conclusión

Con el tiempo, todo ese esfuerzo —los cursos repetidos, los proyectos imperfectos, las limitaciones— terminó dando resultado cuando conseguí mi primer trabajo como desarrollador.

Pero ese logro no empezó el día que me contrataron.

Empezó mucho antes, cuando decidí avanzar sin tenerlo todo resuelto.

Si algo puedo decirte con certeza es esto:

no necesitas más de lo que tienes ahora para empezar. Solo necesitas dar el primer paso.